Hoy, voy a intentar poner encima de la mesa las diferentes opciones que le veo al metro, en la situación que conozco actualmente. En primer lugar, decir que, sobre las infraestructuras de transporte, se puede opinar lo que se quiera pero hay una máxima que nadie la puede discutir "Las infraestructuras hay que pagarlas" y para ello, una de dos:
- O tienes demanda que cubra los costes de la infraestructura que vas a implantar.
- O tienes mucha pasta para pagar la inversión y los déficits de explotación producidos por la falta de demanda de una infraestructura sobredimensionada.
Por desgracia, creíamos que éramos ricos y que teníamos pasta hasta "pa echarle a los chinos -y mira que hay millones de chinos-" pero, como el tiempo nos pone a cada uno en nuestro sito, nos hemos dado cuenta que no somos tan ricos y, haciendo cuentas, nos hemos percatado que tampoco tenemos demanda para pagar la infraestructura que hemos comenzado y que tenemos que poner en marcha.
Por lo tanto, podemos seguir haciendo toda la demagogia que queramos, podemos seguir insistiendo en todo aquello que nos gustaría (¡Yo también quiero un Ferrari!), podemos seguir argumentando acuerdos y promesas incumplidas ( NO me iban a subir el IVA, me iban a bajar los impuestos, me iban a pagar dos pagas extras al año, iban a crear 3.500.000 empleos, etc.) pero lo cierto y verdad es que, cuando no hay dinero, tiene que asomar la racionalidad o, al menos, debería ser así, aunque nuestros regidores municipales, en pro de la defensa numantina de Málaga, no la demuestren.
Por haber tomado decisiones equivocadas de nuevos ricos, que la demanda de viajeros nunca justificó, nos vemos en una encricujada con difícil salida, y con plazo fijo, que nos obliga, indefectiblemente, a tomar una decisión antes que finalice el plazo. Las opciones que yo le veo son:
A) No hacer nada y pagar, de aquí al año 2020, 50 millones de euros a la concesionaria en concepto de indemnizaciones y, de ahí en adelante, plantearnos qué hacemos y pagar, entorno a 10 millones de euros/año a la concesionaria, por indemnizaciones, hasta que tengamos construida la solución final de una infraestructura que era "urgente a corto plazo". (Convenio Ayuntamiento-Junta año 2003)
B) Construir soterrado el metro desde Guadalmedina hasta Malagueta, con un coste de unos 200 millones de euros, un plazo inicial de ejecución de 5 años y unas indemnizaciones a la concesionaria estimadas, inicialmente, en 50 millones de euros. Y la línea a El Palo, ya se verá que pasa con ella.
C) Construir en superficie, de aquí al 2014, el tramo Guadalmedina-Malagueta con un coste de 42 millones de euros y, para el año 2015, la línea 3 Malagueta-El Palo con un coste incial de ejecución de unos 140 millones de euros y sin tener que abonar indemnizaciones a la concesionaria.
Según las últimas estimaciones del Gobierno de España, hasta el año 2019 no empezaremos a crecer económicamente y, por lo tanto, difícil será que podamos obtener dinero para hacer una infraestructura que no es rentable y que nos obligará a enterrar muchos millones de euros cada año, tanto por el pago de la inversión, como por el pago del déficit de explotación. Es decir, que de no hacer lo que la Consejera ha planteado cualquier otra solución pasa por abonar 50 millones de euros a la concesionaria y no tener nada hasta dentro de cinco años como mínimo.
Uds. dirán, si no les parece correcto el planteamiento de la Consejera, con la situación actual, y piensan de manera diferente, les rogaría me lo indicaran en un comentario o de otra manera pero, a la vista de la información que hay, no se me ocurren otras alternativas y, desgraciadamente, todo apunta a tener el metro en superficie por el Centro Histórico y hasta El Palo.
Si ha de ser así, ¡Hagámoslo de la manera menos dañina!
Ahora bien, me surgen las siguientes dudas:
¿Puede ser que el metro llegue ya soterrado al futuro centro de Málaga, que no al centro Histórico?
¿Puede ser que el centro de Málaga se sitúe, en el futuro, en el entorno de EROSKI o incluso más allá? En ese caso, ya llegaría al futuro centro soterrado por lo que la discusión sería baladí.